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Dermatitis Atópica en la adultez
Dermatitis Atópica en la adultez

Este material es de carácter educativo e informativo únicamente, no sustituye ni reemplaza la consulta médica, y en ningún caso deberá tomarse como consejo, tratamiento o indicación médica. Ante cualquier duda deberá consultar siempre con su médico tratante.

La Dermatitis Atópica (DA) es una afección que, en general, suele asociarse con los bebes y los niños. Sin embargo, algunos pacientes conviven con ella en la adultez, ya sea porque la tienen desde la infancia y ésta se ha mantenido o, en algunos casos, porque se ha presentado por primera vez en esta etapa de la vida. (1) ¿Por qué surge esta afección cuando somos más grandes? ¿Qué se debe tener en cuenta? ¿Cómo podemos manejarlo? A continuación, abordaremos estos y otros interrogantes. 


Primero recordemos: ¿Qué es la Dermatitis Atópica? 

La DA es una dermatosis inflamatoria crónica frecuente, caracterizada por la presencia de xerosis (piel seca), prurito (picazón) y eccemas (áreas rojas, descamadas y/o erosionadas). (2) Si bien, clásicamente, se la consideró una enfermedad de la infancia (donde es muy frecuente), en la actualidad se sabe que también puede afectar a adolescentes, adultos y ancianos. (3) 


En la edad adulta, ¿a quiénes afecta? 

Distintos estudios en los Estados Unidos muestran que la DA podría encontrarse entre el 3,2% y el 10,2% de la población. (4,5) Asimismo, se ha comprobado que la prevalencia global de la DA está en aumento. (4-6) Sin embargo, al día de hoy, no existen cifras concretas que puedan indicar con mayor precisión el estado de situación a nivel global y en América Latina. 

Desde ya, lo que todos los estudios demuestran es que la prevalencia desciende entre la niñez y la adolescencia y que, en algunos casos, puede volver a aumentar y mantenerse estable durante la edad adulta. (4) Entonces, algunos casos de pacientes adultos con DA resultan de la progresión de la enfermedad que presentaron desde niños. Por su parte, otros casos pueden encontrarse con la enfermedad por primera vez en esta etapa de la vida. Entre los factores de riesgo para que la DA se presente en la edad adulta se encuentran: edad de inicio temprana, historial familiar de atopía, DA en la infancia, mutaciones en el gen de la filagrina (proteína fundamental de la piel), medio ambiente urbano, sensibilización a múltiples agentes y otras enfermedades alérgicas. (7) 


¿Por qué se produce la Dermatitis Atópica en la edad adulta?

Tal como se mencionaba previamente, la DA se debe a la combinación de diversos factores genéticos, ambientales, inmunológicos y del comportamiento. (5,7,8) Si bien las mutaciones en el gen de la filagrina son de los aspectos más estudiados en niños como uno de los responsables de la DA (9), la prevalencia de esta mutación en pacientes con DA en el inicio en la adolescencia o en la edad adulta no parece ser tan alta. (10)
 
Desde ya, todos los genes predisponentes requieren desencadenantes para actuar. Si bien no se sabe cuál es el factor inicial, es probable que una barrera epidérmica defectuosa permita el ingreso de alérgenos (sustancia que puede provocar una reacción alérgica) y patógenos (agentes que pueden producir enfermedad) que promuevan una respuesta inmunológica exagerada en la piel. Esta respuesta inmunológica es la responsable de producir una gran inflamación, la ruptura de la barrera cutánea y la picazón, que, a su vez, llevan al rascado e inician un círculo repetitivo. (8, 11)


Manifestaciones clínicas y diagnóstico en la edad adulta

Los 3 síntomas principales de la DA – tanto en niños como en adultos – son la piel seca, las manchas rojas y/o descamadas (eccemas), y la picazón. Los eccemas pueden ser agudos (con lesiones húmedas y costras), subagudos (con lesiones más secas y descamadas) o crónicos (con áreas engrosadas y oscuras, conocidas como liquenificación). (1,3,5) 

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La distribución de las lesiones en los adultos suele ser distinta a la de los bebes y los niños, como se puede observar en la imagen anterior. Los pacientes adultos con DA suelen presentar mayor incidencia de eritrodermia (enrojecimiento generalizado de la piel), pérdida del tercio externo de las cejas, eccema de manos, lesiones de prurigo nodular, liquenificación, compromiso de uñas, eccema del pezón, entre otras. (2,13)

La DA se diagnostica clínicamente por un profesional de la salud, basándose en una combinación de aspectos clínicos, historia personal y familiar, y la exclusión de diagnósticos diferenciales, ya que no hay criterios diagnósticos específicos para los adultos. En este sentido, pueden llegar a requerirse biopsia o estudios complementarios, para descartar otros diagnósticos diferenciales. (1,8) 

El eccema y el prurito suelen afectar en gran medida la calidad de vida del paciente, así como también pueden generar cambios tan significativos en la dinámica familiar al punto de modificarla. (8) Para conocer más sobre los aspectos relacionados con el impacto emocional de esta afección, te invitamos a hacer clic aquí.


Manejo de la Dermatitis Atópica en la adultez

El manejo de la DA en adultos es como un “traje hecho a medida”. La forma de abordarla y la elección del tratamiento dependerá de múltiples variables como la severidad, la distribución de las lesiones, la frecuencia de las manifestaciones, el deseo de tener hijos, las posibilidades económicas, entre otras. Es importante que la decisión de los tratamientos sea tomada de forma conjunta entre el médico tratante y el paciente, ya que éste es el que mejor se conoce a sí mismo y a su enfermedad. (14)
 
Independientemente de su elección, todos los pacientes deberían conocer la importancia de llevar a cabo lo que se denomina como “medidas generales”. (8) Estas medidas están orientadas inicialmente a restaurar y preservar la barrera cutánea afectada. Para esto, se recomiendan estrategias tales como baños con ducha diarios, cortos, con agua no muy caliente y con el uso de sustitutos del jabón (también conocidos como syndets). Al salir del agua se recomienda secar suavemente, sin frotar, y colocar con la piel todavía húmeda la crema hidratante/humectante/emoliente – que recomendará el médico tratante en función de las características de cada caso y necesidad – sobre la piel sana (sin eccemas). Se recomienda no colocarla sobre los mismos eccemas porque podría empeorar el cuadro. (15)  Otras recomendaciones generales tienen que ver con intentar evitar situaciones que cada paciente o familiar relacione con el potencial empeoramiento del cuadro, como el uso de ropa sintética, la sudoración excesiva, el uso de cosméticos irritantes o cierta bijouterie, entre otras. (2,8,15)

Al margen de estas sugerencias, muchas veces los pacientes requieren tratamientos farmacológicos. Los médicos miden la severidad mediante distintas escalas (scores) que le permiten clasificar al paciente en categorías: “leve, moderado o severo”, para así pensar la mejor opción terapéutica. La extensión de la dermatitis también es fundamental para elegir el tratamiento adecuado. Tanto en niños como en adultos, cuando las lesiones son localizadas (afectando poca extensión corporal) el tratamiento de elección suele ser el uso de los inmunomoduladores locales. Si estos tratamientos tópicos fueran insuficientes - por la severidad, extensión o frecuencia de los brotes – podría llegar a requerirse fototerapia o tratamiento sistémico. (2,16,17)

Desde ya, es importante que, ante cualquier síntoma o situación diferente que el paciente detecte post diagnóstico, es fundamental consultar con el médico. Hablar al respecto con un profesional de la salud es el primer paso para entender el diagnóstico y definir el modo más adecuado para abordarlo. 


Desafíos de la Dermatitis Atópica en la adultez

La DA en la adultez es especialmente desafiante por múltiples motivos: 

En primer lugar, es necesario desmitificar la creencia de que la DA es una enfermedad solamente de la infancia y comenzar a reconocer la carga que ésta también tiene en los adultos. La subestimación de los síntomas y la demora que los pacientes adultos atraviesan hasta lograr un diagnóstico adecuado sigue siendo un desafío. (14)
 
En este contexto, hay un escaso conocimiento respecto a las características de la enfermedad por parte de la comunidad en general. La posibilidad de que existan pacientes con enfermedad persistente desde la infancia, que sea un cuadro recurrente o que aparezca en la adultez y, en algunos casos, la larga búsqueda de causas específicas por medio de análisis, biopsias y/o dietas de exclusión, suelen generar retrasos en el inicio del tratamiento adecuado. (14)

Asimismo, existe la dificultad, en muchos casos, para hacer la elección de un tratamiento adecuado, subestimando la potencial severidad de la DA, es decir, no dar la relevancia suficiente al prurito, el dolor, el trastorno del sueño y el impacto que estos tienen en la vida de los pacientes. Esto le resta importancia a recursos valiosos, que van desde los tratamientos de última generación hasta medidas tan simples como el uso de emolientes y las pautas básicas de cuidado. (14)

Por último, es importante destacar que el futuro cercano presenta un panorama más alentador para los pacientes con DA, gracias a los avances en los conocimientos fisiopatogénicos y el desarrollo de opciones terapéuticas específicas para la patología. Desde ya, para que los pacientes puedan acceder a los tratamientos adecuados, será necesario seguir fomentando una mayor difusión acerca de la DA y la importancia de su correcto diagnóstico y abordaje. (14)

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Referencias

1.    Instituto Nacional de Artritis y Enfermedades Musculoesqueléticas y de la Piel. ¿Qué es la Dermatitis Atópica? Link de acceso: https://www.niams.nih.gov/es/informacion-de-salud/dermatitis-atopica. Fecha publicación Nov-2019. Último ingreso: 16/05/2022 

2.    Langan SM, Irvine AD, Weidinger S. Atopic dermatitis. Lancet. (2020) 396:345-360. Erratum in: Lancet. (2020) 396:758. doi: 10.1016/S0140-6736(20)31286-1

3.    Ständer S.  Atopic Dermatitis.  N Engl J Med 2021;384:1136-43.

4.    Silvestre Salvador JF, Romero-Pérez D, Encabo-Durán B. Atopic Dermatitis in Adults: A Diagnostic Challenge. J Investig Allergol Clin Immunol 2017; Vol. 27(2): 78-88

5.    Silverberg JI, Hanifin JM. Adult eczema prevalence and associations with asthma and other health and demographic factors: a US population-based study. J Allergy Clin Immunol 2013;132(5):1132–8.

6.    Silverberg J. Atopic Dermatitis in Adults. Med Clin N Am 104 (2020) 157–176 

7.    Irvine AD, Mina Osorio P. Disease trajectories in childhood atopic dermatitis: an update and practitioner’s guide. British Journal of Dermatology (2019) 181, pp895–906.

8.    Giachetti A, Greco MF, Greco, Scacchi MF, Flores RM, Castro C.  Consenso de la SAP (Sociedad Argentina de Pediatría) 2013. Link de acceso: www.sap.org.ar/uploads/consensos/consenso-nacional-de-dermatitis-at-oacutepica-2013.pdf Último ingreso 16/05/2022.

9.    O’Regan GM, Sandilands A, McLean WH, et al. Filaggrin in atopic dermatitis. J Allergy Clin Immunol 2009;124(3 Suppl 2):R2–6.

10.    Rupnik H, Rijavec M, Korosec P. Filaggrin loss-of-function mutations are not associated with atopic dermatitis that develops in late childhood or adulthood. Br J Dermatol 2015;172(2):455–61.

11.    Harrop J, Chinn S, Verlato G, et al. Eczema, atopy and allergen exposure in adults: a population-based study. Clin Exp Allergy 2007;37(4):526–35.

12.    AtopicDermatitis.net Editorial Team. Atopic Dermatitis Across the Lifespan. Link de acceso: https://atopicdermatitis.net/across-lifespan). Último ingreso: 16/05/2022. 

13.    Yew YW, Thyssen JP, Silverberg JI. A systematic review and meta-analysis of the regional and age-related differences in atopic dermatitis clinical characteristics. J Am Acad Dermatol 2019;80(2):390–401.

14.    Recomendación de Experto: Dra. Paula Luna. MN 110753. Médica de Planta, Servicio Dermatología, Hospital Alemán de Buenos Aires, Argentina. 

15.    Luna PC. Dermatitis Atópica. En: Introducción a la Dermatología. Cohen Sabban, Larralde, Fernandez Bussy eds. Buenos Aires, Ed Journal 2021. 

16.    Munera-Campos M, Carrascosa JM. Innovación en dermatitis atópica: de la patogenia a la terapéutica. Actas Dermosifiliogr. 2020;111(3):205-221

17.    Silverberg, J., Thyssen, J., Fahrbach, K., Mickle, K et al. Comparative efficacy and safety of systemic therapies used in moderate-to-severe atopic dermatitis: a systematic literature review and network meta-analysis. J Eur Acad Dermatol Venereol,. (2021),  35: 1797-1810

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