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Entender la trascendencia
Entender la trascendencia

El transcurrir de la vida y los sucesos que nos trascienden pueden llevar a situaciones de replanteos existenciales que pueden servir para atravesar las experiencias imprevistas de una mejor manera. Cambiar el eje de las preguntas que no tienen respuestas concretas, el por qué ocurren las cosas por un para qué suceden, puede modificar y mejorar el devenir.  

Entender la trascendencia

 

Poder entender que las situaciones fortuitas forman parte del orden natural que subyace a todo lo que transcurre implica, entre otras cosas, entender que nada ocurre en soledad sin estar en un orden más amplio y en codependencia con algo más. Desde pensar la existencia de cualquier fruto de la naturaleza, como algo que sucede por estar en relación con todo un hábitat que lo rodea, hasta la forma en que se dan vínculos humanos y su interrelación; como, por ejemplo, una reacción positiva desencadena otra igual y viceversa en sentido contrario o pensar acciones relacionadas que suceden también por la influencia de todo un entorno.  

La forma en que los seres humanos transitan la vida tiene que ver también con la forma en que sienten y transmiten aquello que sucede. Entender esa trascendencia no implica vivir superficialmente, o con un sentido de ajenidad, sino encontrar esa conexión o explicación entre los hechos y el impacto emocional que le otorgamos a esas experiencias. .  

En este sentido, afrontar un diagnóstico imprevisto o una enfermedad, implica enfrentarse a una situación no planificada o esperada. Preguntarse qué modificar y mejorar a partir de esa experiencia es entender la inevitabilidad de la vida. Preocuparse en exceso por momentos pasados o venideros conlleva a situaciones que no se pueden cambiar; entender la trascendencia implica aceptar que lo único que se puede intervenir es el aquí y ahora.  

Al vivir este tipo de experiencias fortuitas que marcan un antes y un después en la vida de cualquier persona se habilita el replanteo integral. Mantener esta consciencia de trascendencia puede generar que cada acto tenga un sentido más profundo y sea valorado plenamente. 

Asimismo, quitar la noción de eternidad a los hechos y pensarlos a como una situación efímera, que está sujeta a todos los cambios que se quieran y deseen hacer, puede ser un estímulo para también otorgarle más valor a los días y poder cambiar el enfoque y el significado de las vivencias cotidianas. 

El estar presente es poner la mente en descanso, donde esa entidad tripartita - cuerpo, mente y espíritu – está en sinergia, y la energía y atención está puesta en ese momento y en los pensamientos y sentimientos que se generan en ese instante. Así se logra una concentración plena y consciente, para de alguna manera controlar y otorgar a las emociones el valor que merecen.  

Cada instante es creado por la confluencia de todo lo que existe. Autoproclamarse creador de cada momento en la vida puede cambiar la percepción de las experiencias que irrumpen sin esperarlas. Esto hace que se modifique positivamente la manera en que transitamos los días, con la consecuente mejora del estado de ánimo, y colaborando de manera integral en el camino hacia la recuperación y el bienestar general.  

Referencias

Lic. Jorge M. Pegoraro MP 93352