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Estrategias para un diagnóstico difícil
Estrategias para un diagnóstico difícil

Este material es de carácter educativo e informativo únicamente, no sustituye ni reemplaza la consulta médica, y en ningún caso deberá tomarse como consejo, tratamiento o indicación médica. Ante cualquier duda deberá consultar siempre con su médico tratante.

Se sabe que la palabra cáncer de por sí conlleva a una connotación emocional negativa que activa todos los sistemas de alerta de quien recibe un diagnóstico difícil. Por eso, es importante que quienes reciben un diagnóstico como este desarrollen estrategias para afrontar el estrés que viene de la mano. A continuación, enumeraremos una serie de conceptos, estrategias y herramientas para pararse saludablemente frente un diagnóstico de cáncer de pulmón.

En primer lugar, es fundamental que sepamos que dentro de la palabra cáncer se engloban una enorme serie de diagnósticos muy diferentes entre sí. Y aún con un mismo diagnóstico específico, las evoluciones pueden variar mucho entre paciente y paciente. Es por esto que la primera estrategia frente a un diagnóstico de cáncer es aceptar el diagnóstico, pero no el pronóstico. La connotación negativa de esta palabra lleva naturalmente a hacer predicciones negativas sobre el futuro, y es muy importante que quien recibe este diagnóstico pueda mantener una actitud abierta a lo que pueda suceder, adhiriéndose a los tratamientos médicos y activando herramientas que ayuden a desplegar el bienestar.

La respuesta del estrés es una forma automatizada que tiene nuestro cuerpo de responder frente a una amenaza. Con la respuesta del estrés se activan los centros del miedo en el cerebro y una respuesta hormonal que nos lleva tener más energía por un momento. El problema surge cuando el estrés se hace crónico y se mantiene por demasiado tiempo. Esto va exigiendo al cuerpo afectando principalmente al sistema inmune, un aliado fundamental para nuestra salud. Es por esto que resulta muy importante darse cuenta cómo afecta el momento de recibir un diagnóstico para poder hacer algo al respecto. Y fundamentalmente, es importante tener presente que hay muchas maneras de tomarlo. 

Con todo esto, es normal que muchas veces se pueda instalar un estado de desesperanza luego de un diagnóstico de cáncer de pulmón o la sensación de que no hay mucho por hacer. Lo importante es saber identificar estos estados para trabajar sobre ellos y modificarlos. Esto al comienzo puede resultar algo complicado para quien recibe el diagnóstico o su entorno, ya que normalmente las emociones nos van generando una percepción distorsionada de la realidad. 

La gestión de las emociones y el despliegue de la inteligencia emocional es uno de las primeras herramientas que tenemos a disposición. Es recomendable conseguir un terapeuta en quien apoyarse además de la familia que pueda ayudar a dar una mirada diferente frente a lo que se está viviendo. Poder hablar de lo que uno siente es algo fundamental. Muchas veces las personas que reciben un diagnóstico difícil se guardan sus emociones para no cargar a su entorno y esto termina generando más tensión y estrés en el cuerpo. Por eso, si quien recibe el diagnóstico no se siente cómodo hablando con su entorno de lo que le pasa es recomendable la búsqueda de un terapeuta especializado. 

Tengamos en cuenta que cuando hablamos de emociones estamos hablando de una química que se genera en nuestro cuerpo con cada emoción. Y que las emociones más positivas son un aliado fundamental en todo el proceso. Y desde este lugar ¡hay mucho por hacer!

Aquí es donde entra un elemento fundamental en todo proceso de salud que podríamos llamarlo el banco de 3 patas. Algunos especialistas refieren que la gestión de la salud depende de un banco de 3 patas que cuando falta una el banco es inestable. Una de estas patas es el tratamiento médico y los fármacos, la otra pata son los procedimientos quirúrgicos y la tercera es la participación activa del paciente en su proceso de recuperación. Las primeras dos dependen de los profesionales de la salud, pero la tercera involucra al paciente. Se ha visto que cuando un paciente se involucra en la gestión de su salud buscando mejorara su alimentación, gestionando el estrés, trabajando sobre sus emociones y su historia personal, trabajando sobre sus creencias y pensamientos, puede de esta forma desplegar su bienestar. Y este despliegue de bienestar impacta tanto en la mente como en el cuerpo. No solo da un mejor estado anímico, sino que se asocia a un mejor bienestar físico, donde mejora el funcionamiento general, mejora el sueño y se reduce el dolor.

Por todo esto resulta importante que quien recibe un diagnóstico difícil trabaje sobre su bienestar, y a continuación enumeraremos algunas herramientas que son de gran ayuda y que además han sido investigadas y comprobadas para ser efectivas para el despliegue del bienestar.

Una de las herramientas de la medicina mente cuerpo que más beneficios trae y que más investigación ha tenido en los últimos años es la meditación. Dentro de la meditación se encuentran distintas técnicas, desde el mindfulness, la meditación trascendental, la meditación zen, la respiración consciente y el yoga. Estas técnicas han demostrado ser muy efectivas para el manejo del estrés, ayudar a mejorar el sueño, mejora la respuesta inmunológica como consecuencia de bajar el estrés, traen claridad mental y un estado de calma y relajación, baja la presión arterial, mejora la capacidad de concentración y de estar presente, mejora la capacidad de regular las emociones, entre otros beneficios. Al principio como todo hábito nuevo puede ser que no sea fácil aprender a hacerlo, pero una vez que se logra se obtienen múltiples beneficios que ayudan considerablemente a mejorar el bienestar, tanto en la mente como en el cuerpo.

Con respecto al manejo de las emociones las técnicas de respiración y meditación ayudan mucho a generar en el cuerpo una respuesta de relajación que es lo contrario a la respuesta del estrés, y así lograr cultivar un estado de calma dónde las emociones difíciles no están presentes todo el tiempo.

Otro recurso que puede ayudar mucho en el proceso luego de recibir un diagnóstico difícil es cultivar la gratitud. Cultivar la gratitud es volver a conectarnos con el lado positivo de la vida. Como dijimos al comienzo, esto no significa que se deba negar lo que sucede, pero si poder enfocarse en las posibilidades reales que se tienen.

Nuestro cerebro naturalmente tiene un sesgo negativo, y por eso es más probable que se quede con los aspectos negativos de lo que nos pasa en lugar de ver los aspectos positivos. Es muy posible que, en el momento inmediato de recibir el diagnóstico, pueda ser muy difícil encontrar aspectos positivos. Por eso es importante trabajar para poder procesar adecuadamente una noticia de estas características para no dejar que eso se transforme en un hito negativo que va haciendo que la persona valla perdiendo capacidad de disfrute y ganas de seguir sus proyectos.

Aquí es dónde cultivar la gratitud es una gran herramienta del laboratorio interno que puede ayudar a una persona que recibe un diagnóstico difícil. Una manera de hacerlo es la de llevar un diario de gratitud, dónde se van escribiendo todas las experiencias positivas que se van teniendo. Así, por ejemplo, al concluir un día o la semana se lee todo lo positivo que se vivió, siendo un refuerzo muy bueno para evitar quedarse con lo negativo. Otra posibilidad es la de escribir cartas de gratitud a personas que significativas. Algunos estudios han mostrado que escribir una carta de gratitud a alguien, detallando todos los motivos que tiene para agradecerle a esa persona y luego entregársela personalmente y leerla en frente de ella ayuda a generar un momento de gran bienestar que perdura en el tiempo. También simplemente se puede comenzar el día agradeciendo y terminar el día de la misma manera. Esto último cuando se instala cómo hábito cambia la manera de percibir la realidad, y así, la experiencia de lo que se está experimentando. También se puede nutrir esto con lecturas o videos que sean inspiradores.

Otra herramienta importante para construir activamente la experiencia es la de trabajar en la capacidad de mantenerse atento al presente. Como dijimos al comienzo, ante una situación difícil el cerebro activa en automático todos los sistemas de alerta, encendiendo así los circuitos del miedo y haciendo que las personas queden atrapadas muchas veces en la preocupación por lo que no sucedió o con las catástrofes imaginarias. Al trabajar para mantenerse enfocado en el presente una persona puede evitar caer en la proyección negativa que suele ser un motivo de mucho estrés en quien recibe un diagnóstico de cáncer de pulmón. Al mantenerse conectado al presente, se puede disfrutar más y ver aquellas cosas que le dan significado a la vida, saliendo del círculo de la preocupación que resulta agobiante.

Todas estas herramientas van construyendo un espíritu resiliente. La resiliencia es la capacidad que tienen las personas de salir fortalecidas frente a las crisis y la adversidad. Se ha visto que para muchas personas el diagnóstico de cáncer de pulmón es un punto de inflexión que los motiva a vivir mejor. Desde esta mirada, se puede tomar al diagnóstico cómo una oportunidad para mejorar la calidad de vida y así prestar atención a dimensiones del bienestar que antes no se les prestaba atención. Este enfoque ayuda a tomar la enfermedad como una enseñanza y no como una amenaza, lo cual ayuda a sentir menos miedo por la enfermedad y así menos estrés. Se ha visto que las personas que logran crecer frente a las crisis, tienen en común algunas características que se pueden amplificar. 

En primer lugar, las personas resilientes saben aceptar lo que les pasa, aunque deciden hacer todo lo posible por estar mejor. Cuando aceptan lo que le sucede a su cuerpo, dejan de enojarse o de luchar, y simplemente se enfocan en hacer lo que les hace bien. Otra característica es la flexibilidad mental, que les permite adaptarse a los distintos escenarios cambiantes que se pueden presentar en el trascurso de la enfermedad. Logran mantenerse motivados y esperanzados a pesar de los traspiés. Otra característica es que usan el humor para salir de situaciones difíciles. Y también encuentran un sentido positivo a lo que les toca vivir. Lo pueden ver como una oportunidad de cambiar muchas cosas y aprender a vivir mejor.

Con todo esto, resulta fundamental remarcar que, si bien el golpe inicial de recibir un diagnóstico de cáncer de pulmón puede resultar shockeante y desmotivante, hay mucho que se puede hacer para estar mejor. Es fundamental salir del estado inicial que esto produce y enfocarse en las herramientas que ayudarán con el despliegue del bienestar que impactarán en la mente y en el cuerpo.

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Referencias

1.    Bruce S. McEwen. In pursuit of resilience: stress, epigenetics, and brain plasticity. Ann. N.Y. Acad. Sci. 00 (2016) 1–9.

2.    Stella Maris Maruso. El laboratorio del alma. Planeta, Buenos Aires, Argentina. 2014.

3.    Paul Ludolph, Angela M. Kunzler. Interventions to Promote Resilience in Cancer Patients. Deutsches Ärzteblatt International, 2019; 116: 865–72.

4.    Yasemin Yıldırım Usta. Importance of Social Support in Cancer Patients. Asian Pacific J Cancer Prev, 13, 3569-3572.

5.    Herbert Benson, MD. Commentary: Self-care. The three legged stool and remembered wellness. J Cardiovasc Nurse 1996.


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