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Transitar el cáncer
Transitar el cáncer

Cuando a Martina Delmar le diagnosticaron cáncer de mama, su vida se detuvo y a partir de allí, nunca volvió a ser igual.  Hacía poco que su hermana había fallecido de la misma enfermedad, y ese suceso cercano y doloroso, en ese momento se aferró a ella y a la realidad que le tocó atravesar.  

“Pasé por todos los estados de ánimo: incertidumbre, tristeza, angustia, y aceptación. Me repetí a mí misma no entrar en ese camino sin salida, en ese estado al que llevan las preguntas sin respuesta, como ¿por qué a mí? o preguntarse si hay responsables de esa situación. Traté de reemplazar esos pensamientos con mensajes positivos, que me orienten hacia el camino de la recuperación, también basados en la confianza y apoyo de mi equipo médico”, comenta Martina. 

 En esa primera instancia, su gran temor se centró en el tratamiento más que en la enfermedad, en cómo iba a tolerar y transitar sus posibles efectos colaterales. Pero a medida que fue atravesando cada etapa, ese miedo cedió y dio lugar a la esperanza. Comenzó a visualizar cada sesión de quimioterapia como un posible camino hacia su sanación, a medida que la medicación pasaba por su torrente sanguíneo, la imaginaba como un líquido sanitizante que la curaba y limpiaba por dentro. Esas visualizaciones positivas le permitieron transitar el tratamiento y superar los controles.  

Dos años después, en uno de los análisis minuciosos a los que se debía someter luego del tratamiento, le detectaron metástasis en el hígado. El temor que había sentido adoptaba otra forma, por primera vez sintió miedo a la enfermedad y a sus posibles consecuencias.    

“Durante los tratamientos tuve altibajos. Pasaba de sentirme con muchas fuerzas apenas terminaban las sesiones largas de quimio, a sentirme con el cuerpo de una mujer de 80 años, con cansancios extremos, y dolores en todo el cuerpo. Pero en esos momentos, en los que el temor se adueñaba de mí, me contactaba con mis afectos y seres más queridos; mi familia y amigos eran los que me ayudaban a poner mi mente en eje y seguir adelante”, agrega. 

Una vez que completó el esquema de la quimioterapia, Martina optó por cambiar sus hábitos y actividades para poder llevar adelante una vida más saludable. Mediante el asesoramiento de un especialista en nutrición, adoptó una alimentación más completa y consciente y así logró acompañar la evolución del tratamiento y disminuir los efectos adversos.  

“Gracias a haber podido incorporar una alimentación más completa, al dejar de lado las carnes rojas, los embutidos, las harinas, azúcares y gaseosas, y dar lugar al pescado, las verduras y legumbres; logré sentirme con más energía y más vital para encarar otras actividades que me hicieran sentir bien”, comenta. 

Vivir entre controles

 

Asimismo, Martina logró mantenerse activa mediante la puesta en marca de actividades lúdicas y recreativas, como la pintura y la meditación. Estos hobbies resultaron claves para el mejoramiento del estado de ánimo, el estímulo del compromiso y la dedicación en una actividad hacen que la entidad mente-cuerpo-espíritu se mantenga en equilibrio y promueva el bienestar general. 

“Poder transformar lo malo, esos pensamientos que te amargan en algo positivo, me permitió encontrar la fuerza necesaria para poder sobrellevar la enfermedad y vivir, y vivir bien,  con más disfrute entre controles y tratamientos”, finaliza Martina. 

Quienes atraviesan un tratamiento oncológico pueden sobrellevarlo mejor si logran descentralizar la enfermedad y ubicarla como una parte más y no como lo único que sucede en su vida. Para ello es importante contar con el apoyo de seres queridos y también encontrar la fuerza interior que permita realizar ese desenfoque para trasladar la energía a los aspectos positivos de la vida y así acompañar los procedimientos, y en definitiva transitar el camino hacia la recuperación de la mejor manera posible. 

Referencias

Testimonio de Martina Delmar.

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