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Los miedos y su impacto en el tratamiento
Los miedos y su impacto en el tratamiento

Uno de los sentimientos más comunes en esta situación es el temor a posibles infecciones debido al debilitamiento del sistema inmunológico. El miedo es una proyección negativa de una situación o acontecimiento futuro e incierto. No existe en la realidad, sino es una creación de la mente, un mecanismo de defensa que busca en definitiva evitar el dolor o frustración, que se desencadena como respuesta a un escenario desconocido.

Pánico


Hay que saber discernir entre la prevención y el pánico a transitar las actividades cotidianas. Si bien para el cuidado de la inmunosupresión se recomienda evitar lugares muy concurridos, llevar una vida más relajada, procurar la mayor asepsia posible, cuidarse del sol, entre otras medidas; el pasar a frenar totalmente la vida diaria hasta que termine el tratamiento, sería responder desde el miedo y no desde la prevención.  

En este sentido, prevenir es una manera de poder hacer pero minimizando potenciales riesgos. En cambio, el miedo conduce a la inhibición y al pánico, son formas de no hacer y no llevar adelante situaciones o momentos.  

Los miedos son predicciones que realiza la mente; tanto en sentido negativo, al sentir temor por no poder lograr determinado objetivo, o en sentido positivo, en el que una vez lograda esa meta se cuestiona las capacidades para sostenerla o encaminarla: por ejemplo, celebrar al terminar el colegio, pero enseguida se empieza a temer a la vida universitaria; en el festejo por la graduación comienza la preocupación por la inserción laboral; una vez logrado un ascenso en el trabajo se cuestiona la habilidad para afrontar esa nueva responsabilidad.  

Independientemente de su sentido, el poder llevar a la consciencia estos sentimientos y pensamientos posibilita su entendimiento; permite modificarlos, y en definitiva habilita una nueva respuesta ante esa situación que generaba angustia y temor.  

Asimismo, poder dar lugar a la prevención en lugar del miedo, posibilita encarar las actividades de la vida cotidiana mediante la adopción de hábitos de cuidado e higiene. Con un enfoque organizado y proactivo, para poder adelantarse a posibles inconvenientes, se puede lograr la continuidad del día a día tomando ciertos recaudos. 

En principio es muy importante prestar atención a los síntomas que se presenten para poder identificar si se trata de una posible infección y así atenderla en forma rápida y adecuada, luego adquirir rutinas de higiene que puedan evitar la propagación de microbios, son estrategias clave para prevenir infecciones evitables.   

Si bien al transitar el tratamiento puede suceder que impacte en varios aspectos, emociones y circunstancias, es conveniente descentralizarlo para convertirlo en una experiencia más y no en la única situación de la vida. Poder enfrentar los miedos que acarrea, sin caer en las inhibiciones o pánico que pueden generar, es fundamental para dar lugar a vivencias más gratas. Entender el origen de los miedos, llevarlos a la consciencia y buscar las formas para atravesar el devenir, no solamente va a permitir un proceso más llevadero, sino que además va a colaborar con el tratamiento de manera integral y conducirá en definitiva a una vida más plena.  

Referencias

- Vivir con Plenitud las Crisis, de Kabat-Zinn, J., Ed. Kairós, 2004.   

- Mindfulness para Reducir el Estrés, de Stahl, B y Goldstein, E., Ed. Kairos, 2010

- Vivir Bien con el Dolor y la Enfermedad, de Burch, Vidyamala, Ed. Kairos, 2014

- The healing power of mind, de Tulku Thondup  

- Lic. Gustavo Geerken (Consultor Psicológico e Instructor de Mindfulness)